lunes, 2 de junio de 2008

Buscando a dios en el Saltankay

Bueno comienzo con mi paseito (??) hacia Machupichu a patita (quién me mandaría ir a pié)
Toda la historia comienza a las cuatro de la madrugada... vamos que tuve que ayudar a poner las calles del cuzco en su sitio, hora en la que me recogen para tomar un bus de esos de nueve plazas. En dicho busito, tal y como me habían prometido no íbamos mas de 10-12 miembros del grupo... sólo que por el camino nos fuímos reproduciendo y al final llegamos 18 (o es que a medida que me despertaba iba contando más pasajeros??) Ya me parecía que llegabamos muy apretados.
Una vez llegados al pueblo de Ollanto (o algo así, que aquí los nombres se las traen) desayuno, con una coordinación digna del mejor peruano (vamos que algunos desayunaron dos veces y otros ninguna, amén que alguno de otro grupo también se apuntó)
Una vez terminado el trámite explicación y ale ovejitas parriba.
La primera parte, hasta la hora de comer, fué un paseo relativo donde fuimos conociéndonos unos a otros y donde... como siempre en grupos reducidos (digo inmensos) se fueron formando grupos más pequeños y afines. A mí me tocó en el reparto de subgrupos, un Koreano llamado Kim (very funny), dos evangelistas de vacaciones (menos mal) una pareja de Biólogos belgas celebrando el master de ella y una preciosidad hindú llamada Mary. Éramos los que siempre íbamos en cabeza y por eso congeniamos. La comida la realizamos como 700 m más arriba de donde comenzamos, vamos todo perfecto, risas varias, presentaciones, etc. y primer contacto con el mate de coca y las hojas de coca... por recomendación del guía. Seguimos viaje a las alturas hasta el anochecer.
Al día siguiente a despertarse con los gallinazos (buitres locales) al amanecer, desayuno y a subiiiir. Tras varias horas (me parecieron miles) de subida constante vislumbramos el Apu Saltankay (dios de la montaña Saltankay, en quechua) cuyo paso era nuestra meta. Este paso se encuentra a 4700 msnm según algunos ó 4800 msnm según otros, según yo se encuentra muy cerca del cielo; que las nubes se veían por debajo de nosotros y los últimos 50 metros casi no llego arriba (me faltaba el aire y el corazón quería saltar del pecho)... pero pensé en lo que se reiría el xen si el pato no llega arriba y sacando fuerzas de flaqueza, cojiendo aliento de un bolsillo (porque aire no había) y gracias también a los ánimos de Mary conseguí llegar arriba. Tengo foto que lo corrobora, buenos varias pa que no digáis que no fuí.
El resto del camino ese día fué cuesta abajo y pasamos de los 2-3 grados Centígrados del inicio de la caminata hasta los 25 al atardecer donde recabamos en una zona habilitada para camping a una altura de 3500 m.
El tercer día fué un interminable subir y bajar a través de trochas locales, pasando por poblados pintorescos, cejas de selva (que es como llaman por aquí al borde de la selva amazónica) y muuuchos riachuelos que vadear. Vimos varios rebaños, semisalvajes, de llamas y alpacas por el camino y multitud de plantas y flores algunas conocidas y muchas desconocidas y claro... la razón básica (que lo sé yo) de que no viniera xen (dice que estaba enfermo)... miles o millones de insectos de distintos tipos, formas y tamaños. A la hora de comer hicimos alto en un poblado donde nos esperaba una movilidad local, acabamos de comer y todos al bus... nuevamente el problema de meter 20 personas donde sólo caben 9, pero este país es mágico y se pudo conseguir. Comienza el viaje y nos damos cuenta que el bus es de los tiempos en que la mili se hacía con alabarda... ups! 'cagada pastorets' el camino era justo del tamaño del bus, al lado del camino había un precipicio de tropotocientos mil metros de profundo, el bus bajaba a carajo sacado, pitando en las curvas y cuando se encontraba alguien de frente a retroceder por el microcamino a toda pastilla; vamos el viaje ideal para el que tuviera el corazón algo delicado.
Tras hora y media de tortura (los segundos más largos de mi vida, si tenemos en cuenta que padezco de vértigo) llegamos a la ciudad de Santa Teresa, capital de no sé qué con 200 habitantes que tiene. Descanso y a los baños termales, cosa que nuestras agotadas piernas y los corazones desbocados agradecieron infinito.
El cuarto día paseito relajado por el interior de la ceja de selva, donde los mosquitos hacían cola para pedir la vez y picarnos, luego a la vera de las vias del tren hasta que terminamos la jornada en aguas calientes. Que es el pueblo que se encuentra al pié del machupichu.
Aquí debería encontrarme con Xen, si no se ha perdido como siempre...